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Las
personas obesas, paradójica-mente, tienen inhibida
la secreción nocturna de una hormona que aumenta el
apetito. Esto podría servir de base para un futuro
tratamiento.
Una
nueva línea de investigación para luchar contra
la obesidad ha sido abierta por la Universidad de California
(Los Angeles, USA), si bien parece hallarse en las primeras
etapas de su desarrollo.
La hormona grhelin estimula el apetito y forma parte de un
complejo mecanismo que regula el equilibrio entre la ingesta
de alimentos y el gasto de energía del cuerpo.
En la edición on-line de Proceedings of the National
Academy of Sciences, los investigadores indican que las personas
delgadas experimentan un aumento nocturno de esta hormona,
cosa que no ocurre en las personas obesas. Dado que, como
hemos indicado, esta hormona estimula el apetito, este resultado
es extraño, pues cabría esperar justamente lo
contrario.
La
hipótesis que manejan los investigadores es que las
personas obesas bloquean el aumento nocturno de grhelin en
su organismo, (quizá al hacerse resistentes a sus propias
hormonas), con lo que se perjudica el funcionamiento del mecanismo
de control del apetito.
Una
vez más nos encontramos ante un descubrimiento interesante
en el campo de la lucha contra la obesidad, pero falta mucho
tiempo y trabajo para que pueda ser origen, si lo consigue,
de un tratamiento efectivo.
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