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Una
empresa británica asociada a Pfizer está desarrollando
un prometedor medicamento contra la obesidad, el P 57, extraído
de un singular cactus del sur de África.
Una
tribu de bosquimanos de Sudáfrica utiliza desde hace
siglos el hoodia, un cactus que crece en el desierto, para
inhibir el hambre y la sed durante sus durísimas excursiones
de caza en el desierto. La compañía británica
Phytopharm obtuvo de las autoridades sudafricanas la licencia
para investigar esta planta, y a su vez Phytopharm llegó
a un acuerdo con el gigante farmacéutico norteamericano
Pfizer para que financiara sus investigaciones a cambio de
una participación en el negocio. El mercado de medicamentos
antiobesidad, sólo en Estados Unidos, es de 3.000 millones
de dólares al año. En este país se estima
que hay entre 35 y 65 millones de obesos.
La sensación de hambre, que es lo que nos hace comer,
depende básicamente del contenido de glucosa en la
sangre. El principio activo del cactus hoodia es 10.000 veces
más activo que la glucosa y engaña al cerebro,
haciéndole creer que estamos saciados, con lo que el
consumo de esta planta debería reducir drásticamente
nuestra ingesta de calorías. Y efectivamente, los ensayos
confirman que esto es lo que ocurre, tanto en animales de
experimentación como en humanos.
En una prueba durante quince días con voluntarios obesos
a los que se permitió comer lo que les apeteciera,
a la mitad de ellos se les dio hoodia y a la otra mitad un
placebo. Los que tomaron el hoodia ingirieron de media 1.000
calorías diarias menos que el grupo que tomó
el placebo. Por añadidura, la planta en cuestión
no parece tener efectos adversos. Sin embargo, habrá
que tener paciencia, pues aún quedan varios años,
si todo va bien, para la comercialización de este medicamento
tan prometedor, que se encuentra en estos momentos en fase
II de ensayos clínicos.
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