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Para
muchos no es más que un mal hábito, pero cada
vez se identifica más como un trastorno de la conducta
alimentaria, al igual que la anorexia o la bulimia. Un trastorno,
además, que lleva con frecuencia a la obesidad.
El
llamado "síndrome de comer por la noche"
consiste en levantarse por la noche una o más veces
de la cama para comer. Aunque está estudiándose,
actualmente se lo considera una patología siquiátrica
que provoca alteraciones en los impulsos, deseos y actitudes
frente a la comida. Es decir, que no es simplemente una manía
o una costumbre, sino algo más profundo, con implicaciones
en la obesidad.
Un reciente estudio, publicado en "International Journal
of Eating Disorders", realizado entre otros por el doctor
Albert Stunkard, de la Universidad de Pennsylvania, desmiente
muchas creencias populares erróneas sobre este desorden.
Estudiaron a 80 personas que sufrían este síndrome,
de las cuales sólo la mitad eran obesas.
La primera sorpresa fue precisamente esta, es decir, que no
afecta únicamente a personas con sobrepeso. Y comparando
ambos grupos, individuos gruesos y de talla normal, se vio
que no había grandes diferencias entre ellos. Así,
los dos grupos compartían muchos hábitos alimenticios
y de sueño, como ciertos problemas para dormir y una
tendencia compulsiva a alimentarse por la noche.
La
principal diferencia entre ambos grupos fue la edad, pues
los de talla normal eran nueve años más jóvenes
que los obesos. De esto puede deducirse que el comer de noche
puede llevar, y de hecho lo hará en muchos casos, a
la obesidad. Es decir, que "puede ser cuestión
de tiempo", una vez que se padece el síndrome.
Así, el desorden afecta a un 1,5 % de la población
general, pero a un 15 % de las personas con sobrepeso. Esta
conclusión, además, concuerda con la opinión
de muchos de los obesos, que pensaban que su costumbre de
comer por la noche había precedido a su obesidad. Y,
de hecho, consumían una media de 300 kilocalorías
en sus incursiones nocturnas.
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