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A
igualdad de calorías, la capacidad de saciar de los
distintos alimentos no es la misma; si escogemos los que más
sacian, la ingesta total de calorías será menor.
Mucha
gente piensa que la capacidad de saciar de los alimentos es
relación directa de su contenido en calorías,
y que por ello es indiferente comer uno u otro porque los
que menos engordan sacian menos y comeremos más cantidad
de ellos, hasta consumir una cantidad similar de calorías.
Sin embargo, recientes investigaciones indican lo contrario:
a igualdad de calorías ingeridas, unos alimentos sacian
más que otros. De esto se deduce que hay alimentos
poco convenientes para mantener la línea, pues sacian
menos. Con ellos, tenderemos a ingerir más calorías,
pues en general comemos hasta alcanzar un determinado nivel
de saciedad.
En un experimento, diversas personas de ambos sexos tomaron
la misma cantidad de calorías de distintos alimentos,
y se valoró a continuación cada 15 minutos la
sensación de saciedad que experimentaban. Se comprobó
así que los alimentos que más sacian (recordemos,
a igualdad de calorías) son aquellos ricos en proteínas
(pescado, carne, legumbres). A continuación, también
con una alta capacidad de saciar, los abundantes en fibra,
hidratos y agua: frutas, verduras, arroz, pasta y pan. Por
último, los que menos sacian son los ricos en grasas:
bollería, galletas y similares.
De
lo anterior podemos sacar importantes enseñanzas prácticas
en orden a mantener la línea, pues parece evidente
que, respetando siempre la necesaria variedad alimenticia
que nos garantice una nutrición saludable, es preferible
consumir más proteínas, fibra e hidratos y menos
grasas, pues aquellos nos saciarán más y al
final tomaremos menos calorías.
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