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La
mayor exposición del cuerpo y el uso de ropa más
ligera durante la época estival, llevan a una sobrevaloración
de la imagen física y a la consiguiente necesidad de
vernos delgados.
De
esta forma, se incrementan un 25% las consultas por trastornos
de la conducta alimentaria, como la anorexia, la bulimia y
la ingesta compulsiva de alimentos, según datos ofrecidos
por el Centro ABB, especializado en el tratamiento de este
tipo de problemas. Sonia Ferrari, psicóloga de este
centro, señala que además en esta época
se incrementa la promoción de productos y métodos
adelgazantes "milagrosos" y, en el caso de los estudiantes,
se suma la presión por los exámenes finales.
Es importante que los padres o personas próximas conozcan
los síntomas que pueden alertar sobre estos trastornos.
Así, conviene detectar comportamientos como:
- Realizar dietas restrictivas de
forma obsesiva
- Abusar de los productos dietéticos
- Contar en detalle las calorías de todo lo que
se come.
- Desmenuzar los alimentos
- Ayunar
- Evitar las comidas en familia
- Comer a escondidas y con ansiedad
- Estar irritable después de darse un atracón
- Observarse continuamente en el espejo
- Pesarse con mucha frecuencia
- Temas de conversación centrados en el cuerpo, las
dietas y la imagen.
- Irritabilidad y mentiras recurrentes
- Acudir habitualmente al baño después de comer
Ante la sospecha de
que alguien padece un trastorno de la alimentación,
es importante acudir a un profesional especializado, ya que
es importante que sea tratado en una fase temprana posible
del mismo.
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