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En
la franja de edades de los 4 a 16 años, los casos de
obesidad infantil son ya en torno al 12%, mientras que hace
pocos años era del 5%. ¿A qué se debe
este imparable aumento en el número de niños
obesos?.
Entre
los asistentes a la jornada El modo de vida y la obesidad
en niños y jóvenes, recientemente celebrada
en Madrid bajo el auspicio del Foro de la Complutense, tienen
claro que no es debido a factores genéticos, sino ambientales:
el aumento del ocio sedentario y unos hábitos alimentarios
en los que se abusa de grasas y azúcares.
Y esto no es todo pues, aparte de la obesidad, el sobrepeso
afecta al 30% de los niños. El sobrepeso, además
de los problemas que en sí mismo supone, es la antesala
de la obesidad, pues es muy probable que estos niños
padezcan obesidad en la edad adulta.
Según el doctor Basilio Moreno, jefe de la Unidad de
Obesidad del Hospital Gregorio Marañón de Madrid,
al intentar obtener el perfil del niño obeso, nos encontramos
con que hay escasas diferencias en cuanto a sexo, edad y lugar
de procedencia.
En
la prevención de la obesidad infantil es fundamental
la edad previa a la referida, pues los buenos hábitos
deben crearse entre el primer y quinto año de vida.
Desde pequeños han de acostumbrarse a comer de todo
y a no abusar del dulce. La prevención adquiere su
verdadera importancia ante el hecho de que que una vez que
se desarrolla la enfermedad es difícil combatirla,
por la resistencia de los niños a aceptar una dieta
restrictiva y por no haber fármacos de inhibición
del apetito específicos para niños.
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