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Según
el diario The Times, el gobierno británico estudia
un nuevo plan basado en imponer a obesos y fumadores un compromiso
de "comportamiento" saludable, bajo la amenaza de
perder la asistencia sanitaria para enfermedades derivadas
de ello.
No
es la primera vez que los responsables de salud del partido
laborista cuestionan que la sanidad pública deba hacerse
cargo de los gastos derivados de las múltiples enfermedades
ocasionadas por la obesidad, o al menos en aquellos casos
en los que el propio paciente no logre reducir su exceso de
peso. De esta forma, la contrapartida al tratamiento gratuito
sería la garantía de que el paciente sigue el
tratamiento prescrito por su médico, incluido el régimen
de alimentación.
Por su parte, la Asociación de Pacientes Británica
ya ha manifestado su absoluta oposición a este tipo
de medidas. Su presidenta Claire Rayner describió el
citado proyecto como "una política repugnante"
y discriminatoria.
Tras el eco causado por esta noticia fuera de las fronteras
del Reino Unido, la ministra española de Sanidad y
Consumo, Ana Pastor, rechazó la iniciativa británica,
pues a su juicio el sistema sanitario debe estar para resolver
en todo momento los problemas de salud de los ciudadanos.
Apuntó que "en el caso de que una persona padezca
una patología, el sistema sanitario, que es de todos,
tiene que estar para atenderla", aunque ello no debe
impedir informar adecuadamente a los pacientes sobre los hábitos
de vida saludables.
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