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Las
personas obesas tienen menos receptores de dopamina en el
cerebro y puede que coman más para estimular los circuitos
cerebrales del placer.
El caso es el mismo para los drogadictos,
que también tienen menos receptores de dopamina que
los no adictos, dicen los investigadores del Laboratorio Nacional
Brookhaven, del Departamento de Energía de Estados
Unidos, en Nueva York en un artículo publicado por
la británica The Lancet.
Los hallazgos ofrecen un enfoque
completamente nuevo que podría ser útil para
tratar la obesidad. Los programas de reducción de peso,
los supresores del apetito y los fármacos que bloquean
la formación de grasa, son utilizados para combatir
la enfermedad. No obstante, los especialistas de Brookhaven
creen que otra línea de actuación podría
estar dirigida en forma más directa hacia la dopamina,
un neurotransmisor cuya insuficiencia también está
involucrada en otras patologías, como por ejemplo la
depresión.
"Los resultados de este estudio
indican que las estrategias dirigidas a mejorar la función
de la dopamina podrían ser beneficiosas en el tratamiento
de los individuos obesos", señaló el autor
principal del estudio, Gene-Jack Wang. "Encontramos que
los obesos tenían menos receptores de dopamina que
los del grupo de control. Este es uno de los principales hallazgos.
La comida es una forma de compensar la deficiencia".
"Es posible que las personas
obesas tengan menos receptores de dopamina porque su cerebro
está tratando de equilibrar las concentraciones de
dopamina crónicamente altas que derivan de su hábito
de comer en exceso", expresó Wang.
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