CONSEJOS PARA ADELGAZAR CON SALUD

El diario de alimentación

 

Diario de alimentación Uno de los motivos por los que es difícil seguir las tradicionales dietas hipocalóricas, basadas en controlar bien los tipos y cantidades de alimentos ingeridos para reducir el número de calorías, es precisamente la obligación de llevar ese control permanente, pues es difícil e ingrato anotar o tener en cuenta todos los alimentos que nos llevamos a la boca.

Pues bien, desde Adelgazar.net creemos que es bueno realizar de vez en cuando (por ejemplo trimestralmente) un diario de alimentación donde recojamos absolutamente todo lo que comamos durante una semana. Sólo una semana. La finalidad de este diario no es calcular el número de calorías ingeridas cada día, que seguro que son excesivas, sino llegar a ser consciente de tus costumbres alimenticias. Todos creemos que conocemos nuestros malos hábitos, pero la verdad es que inconscientemente tendemos a ser indulgentes con nosotros mismos y la realidad siempre es peor que lo que pensábamos. Hasta que no tenemos delante de nosotros el diario de nuestra alimentación de la semana anterior, no somos verdaderamente conscientes de muchos hábitos alimenticios o comportamientos automáticos que están en la raíz de nuestro sobrepeso.

Para hacerlo sólo necesitamos siete hojas en blanco, un bolígrafo y dos rotuladores fluorescentes de distinto color. Durante una semana, cada día dibujaremos una tabla en la que podamos escribir los siguientes datos cada vez que comamos cualquier cosa:

  • A qué hora: hora aproximada a la que comenzamos a comer algo.
  • Qué se ha comido: todo lo que se ingiere, y en qué cantidades (se ha de registrar absolutamente todo, hasta un caramelo).
  • Dónde: en qué lugar comemos (la cocina, el salón, un restaurante, la oficina,...)
  • Haciendo qué: el tipo de actividad que se estaba haciendo mientras comíamos (charlar, ver la televisión, leer el periódico, oír la radio, etc.)
  • Con quién: personas que nos acompañaban.

Como se trata de registrar nuestra alimentación habitual, durante estos siete días debemos intentar no variar ninguno de nuestros hábitos alimenticios. Con frecuencia, el simple hecho de registrar nuestra propia conducta provoca que cambiemos la misma durante el periodo de prueba para no obtener un mal resultado; no sirve de nada felicitarnos por haber seguido una alimentación ejemplar durante la semana anterior, si a continuación volvemos a nuestras viejas costumbres.

Hemos de anotar inmediatamente lo que comemos, y no dejarlo para el final del día, porque nuestra memoria sólo se acordará de lo más relevante y obviará los múltiples “picoteos” durante la jornada. Esto supone que durante estos días habrá que llevar siempre encima la hoja del diario de alimentación y un bolígrafo.

Al cabo de la semana, hemos de poner las siete hojas ante nosotros y marcar con un rotulador fluorescente todas las líneas que reflejen un atracón o la ingesta de alimentos particularmente engordantes (patatas fritas, bollos, chocolate,...). Estudia bien, una por una, las líneas marcadas y comprueba en qué circunstancias solemos alimentarnos peor: a qué horas suele ser, en qué lugares, haciendo qué y con quién. Anota tus conclusiones.

Tras ello, marcaremos con un color diferente las líneas de nuestro diario de alimentación que no correspondan a ninguna de las comidas principales (desayuno, comida, merienda y cena), para llegar a tener una idea clara de nuestro “picoteo” entre horas. Anota tus conclusiones.

Finalmente, escribe todos los malos hábitos que hayas detectado, todos los comportamientos que se repiten con cierta frecuencia (como sólo has contemplado una semana, si algún comportamiento de un solo día se repite semanalmente debes incluirlo también). Es importante conservar en un papel estas conclusiones para que te sea más fácil tenerlas presentes en el futuro.

 

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