Seguimiento
semanal del cumplimiento
Cada
lunes, tras elegir qué nuevo objetivo vas a añadir
a la lista de objetivos elegidos en semanas anteriores,
deberás escribir esta lista y llevarla siempre encima
durante toda la semana que comienza.

En esta
lista deberás anotar cada día qué objetivos
has cumplido y cuáles no, y al final de la semana
deberás considerar como cumplidos sólo aquellos
objetivos que cumpliste todos los días de la semana.
Hemos definido objetivos sencillos precisamente para poder
cumplirlos siempre. Excepto por su grado de dificultad,
mucho menor en nuestro caso, el proceso de adquisición
de un nuevo hábito (o de modificación de uno
preexistente), es muy similar al proceso de dejar de fumar,
en el que una sola recaída supone casi volver
a empezar de cero (lógicamente, sólo para
el objetivo que hemos fallado). Una vez que hemos escogido
un objetivo, hemos de cumplirlo siempre.
Si llega
un momento en que nuestra lista de objetivos es muy extensa
y deseamos aligerarla un poco, podremos quitar de ella los
más antiguos. Cuando un objetivo se ha cumplido
durante 4 semanas seguidas sin fallar ni una sola vez, normalmente
ya se habrá convertido en hábito y lo realizaremos
sin pensar siquiera en él y sin esfuerzo, por
lo que ya no será necesario mantenerlo en la lista.
La lista
de objetivos deberás tenerla siempre cerca, no sólo
para anotar al final de cada día los que has cumplido,
sino para leerla atentamente e interiorizarla siempre que
tengas un rato de tranquilidad (por lo menos una vez al
día). Debe servirnos como un recordatorio para que
tengamos muy presentes nuestros objetivos en todo momento.
Es también
conveniente mantener también un cuadro similar al
anterior, pero poniendo en cada columna el resultado de
toda la semana (recuerda: una semana se da por cumplida
cuando se ha cumplido todos los días de la semana):

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