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¿QUÉ
TE PROPONEMOS?
El
cambio de hábitos
La única
forma de mantener un peso correcto sin que necesitemos desarrollar
una gran fuerza de voluntad durante toda la vida, es cambiar
nuestros hábitos. Un hábito es una pauta
de comportamiento que con el tiempo, a base de repetirlo,
se convierte en un acto no consciente. Los hábitos
nos hacen actuar de determinada manera casi sin pensarlo.
¿Pensamos sobre ello cada vez que abrimos el periódico
junto al plato mientras comemos, o cuando tomamos una croqueta
o empanadilla en la cocina cuando estamos trajinando? No.
¿Supone
algún esfuerzo cambiar un hábito? Naturalmente
que sí. Tenemos que poner de nuestra parte para suprimir
un hábito inadecuado o para adquirir un hábito
saludable pero, a diferencia de las dietas, ahora el
tiempo es nuestro aliado. Cuanto más repitamos
un comportamiento nuevo, antes se irá convirtiendo
en hábito, y lo que al principio suponía un
esfuerzo, acabará realizándose automáticamente
y sin necesitar siquiera pensarlo. Por ejemplo, supone un
pequeño esfuerzo lavarse las manos antes de comer
cuando no se tiene la costumbre de hacerlo, pero con el
tiempo acabaremos haciéndolo mecánicamente,
sin planteárnoslo siquiera.
El método
de adelgazamiento que proponemos se basa en 3 principios
básicos:
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Debemos
centrar nuestra atención en los hábitos
que nos conducen a una determinada alimentación,
más que en los propios alimentos que ingerimos.
Por
ejemplo, es más importante conocer y modificar
el hábito de comer mientras vemos un partido
por televisión, que el hecho de sustituir las
palomitas que comemos por otro alimento más
sano.
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Cambiar
un hábito definitivamente requiere un tiempo
hasta que se consolida.
Este
tiempo es el que ha de transcurrir para que una acción
pensada se convierta en automática (no meditada),
o lo que es igual, para que una acción que
nos exige un esfuerzo deje de requerirlo. Aunque no
seamos conscientes de ello, los malos hábitos
que nos han llevado al sobrepeso los hemos ido adquiriendo
muy lentamente a lo largo de muchos años, por
lo que no podemos esperar modificarlos radicalmente
en poco tiempo.
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Nuestra
capacidad de sacrificio es limitada.
Como
ya se ha dicho anteriormente, suprimir un mal hábito
o adquirir un hábito saludable requiere un
esfuerzo durante un tiempo, por lo que si pretendemos
modificar muchos hábitos a la vez, fracasaremos.
Debemos olvidarnos de una vez por todas de los objetivos
ambiciosos a corto plazo ("Adelgaza 3 kilos a
la semana con la dieta de..."), porque son los
que nos han llevado de fracaso en fracaso durante
años hasta hoy. Debemos más bien pensar,
por ejemplo: "Si ahora con 35 años peso
78 kilos, cuando tenga 36 pesaré 69 kilos y
a los 37 me estabilizaré para siempre en los
60 kilos".
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