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Cambiando
los hábitos
Como
hemos visto, es desaconsejable recurrir a las dietas
y productos milagro, porque se recupera el peso con
la misma velocidad con que se perdió.
La dieta
del pomelo, la del grupo sanguíneo, la Scardale,
la de Hollywood, la sopa quemagrasa, la del sirope de savia...
todas tienen en común que son desequilibradas y peligrosas
para la salud, pues la rápida pérdida de peso
corresponde mayoritariamente a agua y masa muscular en vez
de grasa. Poco después de haber adelgazado unos kilos
con gran sacrificio, éstos se vuelven a recuperar
con rapidez.
La mejor
recomendación para lograr una reducción de
peso sana y sostenida a largo plazo,
es modificar
los hábitos de alimentación y de ejercicio
físico. Ello pasaría por:
- Analizar
la forma de vida actual para determinar los motivos del
sobrepeso.
- Proponerse
objetivos realistas, reduciendo en unas 500 calorías
la ingesta diaria.
- Abandonar
el picoteo entre horas.
- Asegurar
el necesario aporte de vitaminas y minerales con la alimentación.
- Hacer
ejercicio
físico.
Y sobre
todo... estar convencidos: querer
adelgazar de una vez por todas.
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