Dietas
radicales
Podemos
considerar a una dieta como radical cuando se saltan comidas,
se usan laxantes, o se utilizan procedimientos similares
para adelgazar. Su denominador común es la falta
de control médico, el desconocimiento y la pretensión
de obtener resultados a corto plazo.
Esta
privación incontrolada y/o brusca de nutrientes puede
dejar a nuestro organismo sin ciertos elementos necesarios
(vitaminas, minerales...), sobre todo en etapas de desarrollo.
Por eso, estas dietas pueden ser peligrosas. Pero además,
parecen ser contraproducentes en cuanto a la reducción
de peso se refiere.
Un reciente
estudio realizado en Estados Unidos sobre chicas adolescentes
(aunque sería razonable extender sus conclusiones
al resto de la población) indica que los regímenes
radicales ocasionan un cambio en nuestro metabolismo. El
cuerpo se ve bruscamente privado de nutrientes y reacciona
de una forma lógica en la naturaleza:
restringe
el consumo de calorías en previsión de que
esta privación se repita en el futuro o sea duradera.
Cuestión de mera supervivencia en un medio natural
lleno de privaciones e inseguridades. El
resultado es que no sólo no se adelgaza, sino que
al reducirse el metabolismo se puede llegar engordar.
Estos
resultados (que para los expertos no son sorprendentes),
aconsejan seguir dietas razonables y continuas en el tiempo,
en las que se coma de todo pero menos cantidad, y realizar
ejercicio físico adecuado a la edad y condiciones
de la persona. Y muy recomendable, hacerlo todo bajo supervisión
médica.
|