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Dietas
de moda
Las
dietas
de moda (la de la luna, la de la zona, la south beach,
y tantas otras) aparecen de pronto, venden cantidades increíbles
de libros y desaparecen poco después. Hay que darse
cuenta de que, salvo honrosas excepciones, no tienen base
científica, y por tanto no son de fiar. El objetivo
real para el autor es vender libros y ganar dinero, no ayudar
a la gente a adelgazar y mejorar su salud.
Estas
dietas que no tienen sustento médico engordan la
cartera de sus autores a base de engañar a miles
de esperanzados ciudadanos que se ilusionan, compran el
libro, se esfuerzan, y todo para ver al poco tiempo lo inútil
del empeño: recuperan su peso (si es que no lo aumentan,
o aumenta su proporción de grasa), y ponen a veces
en riesgo su salud.
Todo
empezó en los años 70, cuando Atkins
(cuya dieta, por cierto, sigue siendo objeto de polémica
al cabo de los años) comienza a escribir libros sobre
su ya archifamosa dieta: publicó 17, con un total
de 21 millones de ejemplares. Hace un par de años,
Arthur Agatston puso de moda la dieta South Beach: lleva
vendidos casi 15 millones de ejemplares a base de decir
lo mismo que Atkins, pero permitiendo pequeñas cantidades
de hidratos. Recientemente, Jorge Cruise, con la dieta de
las 3 horas, le ha superado en la lista de superventas,
manteniendo que la clave está en comer cada tres
horas.
Lo increíble
es que estas dietas siguen proliferando, a pesar de que
son sistemáticamente rechazadas por los expertos.
Triunfan porque prometen algo muy deseado por una parte
importante de la población: adelgazar sin esfuerzo,
o con poco esfuerzo. Todas ellas se basan en una estrategia
que podemos resumir en tres puntos:
- El
autor adecuado: aunque es conveniente, no es necesario
que sea médico. Basta un experto en gimnasia, como
Cruise, o cualquier otro, siempre que tenga una imagen
apropiada y sea un buen comunicador.
- Elegir
el momento adecuado para el lanzamiento: los compradores
potenciales han debido probar ya la última dieta
de moda y estar desilusionados de ella. El lanzamiento
de la nuestra, por supuesto, no debe coincidir con el
de otra similar. Preferible, después de Navidades
o antes del verano.
- Una
propuesta que parezca razonable, y distinta de las demás.
Es, quizá, lo más importante. No es necesario
que tenga base científica, pero sí debe
ser fácilmente comprensible y parecer lógica.
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