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De la manera correcta de sentar a un asesino a la mesa
Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces
lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel
que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la
izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método
del asesino) , pues de esta forma no interrumpirá tanto la
conversación si la realización de este hecho se limita
a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte,
el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en
gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta
ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados
por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre,
de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre
que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia
en ocasiones puede perturbar las digestiones de las personas que
se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión
tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado
fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
Anotaciones de cocina de Leonardo
da Vinci, siendo Maestro de Festejos
y Banquetes de Ludovico Sforza,
gobernador de Milán
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