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Lo de la ropa es curioso. Por un lado comprarse
ropa bonita, que favorezca y disimule el sobrepeso es bueno, porque
es una manera de no descuidarse, de quererse, de coquetería...
en fín, que debería ser bueno. Además, si a
la incomodidad del sobrepeso (yo sobre todo sufría en las
rodillas), le añadimos la presión de una ropa que
no es de nuestra talla porque hemos engordado, es supermolesto y
no estás nunca agusto, salvo en pijama claro. Pero por otro
lado, si cuando engordas te compras tallas más grandes, te
vas acomodando, porque la ropa te sienta bien, y quizá así
te cuesta más proponerte un plan de adelgazamiento. Total,
que no sé qué es peor.
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